SOMBRAS QUE DEVORAN
Reflexiones sobre la destrucción silenciosa Hay personas cuya presencia se percibe como un susurro del viento en una habitación vacía: imperceptibles, casi insignificantes, pero capaces de dejar un frío persistente que no desaparece con la luz del día. No se trata de seres que levanten la voz o que impongan su fuerza de manera evidente; su peligro es más sutil y profundo: habitan en la sombra de los demás. No toleran la claridad, la autenticidad ni la libertad; buscan la grieta por la que puedan filtrarse para corroer lo que otros construyen. Y no lo hacen por maldad consciente, sino porque no conocen otra manera de existir. La destrucción que producen no surge del deseo de venganza ni de la intención explícita de causar dolor. Surge de la incapacidad de sostenerse frente a la vida tal como es: un mundo donde otros respiran libres, ríen con intensidad, aman sin límites y alcanzan aquello que ellos mismos no lograron. La mirada que no pueden sostener es la de su propia impot...