INESTANCIA
Hay momentos en que siento que todo es aire y yo apenas un temblor dentro de él. Mi cuerpo respira como si estuviera lleno de silencios, y cada pensamiento parece flotar, suspendido entre lo que deseo y lo que no puedo tocar. Hay una oscilación permanente entre claridad y sombra, entre certeza y duda, como si mi corazón estuviera balanceándose en un hilo invisible que nadie más ve. Me descubro hablando conmigo misma, intentando nombrar sensaciones que no tienen forma, pronunciando palabras que se escapan antes de que tengan sentido. Escucho mi voz y la extraño al mismo tiempo, como un eco que intenta alcanzarme y no logra explicarme lo que siento. Esta tensión entre deseo y percepción es la esencia misma de amar: un estado de atención extrema que no se puede domesticar ni apresurar. La esperanza tiene forma de un hilo dorado que cruza mi pecho de manera invisible. A veces se afloja, tiembla con cada duda, pero nunca se rompe. Lo sigo, aunque no se vea, aunque no tenga garantÃas. ...